Balcones
Empezaba el otoño y amaba envolverse entre las mantas abrigadas, eran las tres de la tarde y se había quedado dormida, no había tenido en cuenta el horario. Era miércoles y el home office se le había pasado por alto totalmente. Ya había adelantado laburo y lo de hoy era casi insignificante, aun así, hizo una lista mental de horarios y posibles actividades en lo que le quedaba del día. No le gustaba procrastinar demasiado, sentirse inútil la volvía loca. Se puso un buzo y un jean enorme; se calzó las zapatillas y por último se puso el barbijo que era obligatorio para salir a comprar cigarrillos. Ella fumaba en los breaks del trabajo para generar charla con algún compañerx, no más de 4 cigarrillos a la semana, pero en ese momento estaba pasada de rosca. Entre la bebida a diario y el cigarrillo intentaba sentirse más liviana. Mientras bajaba chequeó en sus bolsillos para fijarse quien le había escrito pero se dio cuenta de que no tenía el celular. El kiosco quedaba a unos paso...